Esta es la historia de un faro

(Fragmento del capítulo 1 de Benny Souchiate)

Benny Souchiate escribió estas siete palabras en su cuaderno de pastas azules y después se llevó la mano a la frente, como lo hace siempre que quiere concentrarse. Le vino la idea de escribir una historia sobre un faro luego de ver la foto de uno que le gustó mucho en un libro llamado “Los faros de la costa sur”. Estaba sobre una isla rocosa, sin mucha vegetación, justo al centro de una bahía. Las letritas al pie de la foto decían que era una construcción con más de cien años de antigüedad que había sido abandonada hace décadas. A Benny se le ocurrieron un montón de historias acerca del faro, pero como la foto le inspiraba un poco de miedo, optó por escribir una historia de fantasmas:

En la bahía de Sothanbar, frente al puerto del mismo nombre, había un faro que llevaba más de veinte años abandonado. Esto porque los barcos que solían llegar a Sothanbar ya no llegaban, y si no había barcos… ¿para qué tener un faro? Así que el jefe del puerto decidió cerrar el faro con unas cadenas y un candado muy grande y ya nadie pudo entrar.

Veinte años le parecieron una eternidad a Benny, así que decidió corregir. Tachó la palabra “veinte” y escribió encima, con letras más pequeñas, la palabra “diez”.

Diez años también eran casi una vida para Benny, ya que sólo tiene once, pero le pareció mucho mejor opción que veinte. Una vez corregido el detalle, prosiguió:

“Como ya no llegaban barcos, la gente del puerto se quedó sin trabajo y tuvo que irse a otros lugares. Sothanbar casi quedó en el abandono. Sólo quedaron algunas personas que eran muy felices ahí y que por eso no se iban. Pero un día, pasó algo que estremeció a los pocos habitantes que quedaban en Sothanbar”.

Benny había leído la palabra “estremecer” en un cuento de fantasmas. Como no sabía su significado, buscó en el diccionario y esto fue lo que encontró:

estremecer v. tr. Conmover, hacer temblar. || Alterar, sobresaltar.

El significado de la palabra tuvo sentido para él porque logró relacionarlo con experiencias que había tenido: el día que rompió la costosa lámpara de su mamá, más que temblar, se estremecía del susto. La palabra se convirtió en una de sus favoritas. La usaba para todo: “esto se estremece”, “aquello se estremeció”, “tú te estremecerás”. Estaba ansioso por utilizarla en alguna de sus historias, y al fin tenía una oportunidad.

“Los pobladores de Sothanbar se sorprendieron al ver que una luz muy intensa alumbraba todo el pueblo. Un señor muy viejito se dio cuenta de que se trataba del faro. ¡Alguien lo había encendido y después había dirigido la luz hacia el pueblo! El jefe, muy enojado, les pidió a algunos señores que lo acompañaran hasta el faro para averiguar quién lo había encendido. Cuando llegaron a la puerta del faro, la encontraron justo como la habían dejado diez años atrás: cerrada, con las cadenas y con el enorme candado. Como el jefe sabía que no existía otra forma de entrar al faro además de la puerta, llegó a la conclusión de que se trataba de un evento sobrenatural. Un fantasma, un espíritu o, algo por el estilo, se había apoderado del faro. Los acompañantes del jefe se asustaron cuando éste les dijo lo que pensaba… pero ese susto no fue nada, comparado con el que sintieron cuando escucharon una voz desconocida…”