Evento Nexus # 3: El tren de la libertad

Evento Nexus # 3: EL TREN DE LA LIBERTAD
1989: La pubertad me pega duro, hecho que se ve claramente reflejado en la copiosa pelusilla en el área del bozo. Pero también en el carácter. Aquel niño afable y risueño es ahora un monstruito de mecha muy corta. Cualquier solicitud de mandado, desde ir por las tortillas hasta deshierbar el terreno contiguo a la casa, es recibida con hostilidad, lo que asegura regaños y el uso sistemático de la chancla contra mis prominentes glúteos.
En uno de esos episodios amenazo a la familia con irme de la casa. Mi anuncio es tomado con desdén, lo que me da más elementos para llevar a cabo la fuga. Cual Chavo del Ocho en el capítulo en el que es tildado de ratero, preparo mi hatillo sujeto a un palo de escoba y llevo a cabo el plan Tras recorrer cinco cuadras bajo el inclemente sol de julio, caigo en cuenta de que mi escape será complicado si pretendo hacerlo a pie. Entonces escucho a lo lejos el silbato del tren que pasa frente a mi casa. Corro al cruce más cercano y luego de una agitada carrera, logro sujetarme a la escalerilla de uno de los vagones.
Ahora sí, en plena aventura, extiendo los brazos al viento y dejo que la brisa de la libertad juegue con mi entonces abundante cabellera. Ya no más exigencias ni arbitrariedades de parte de la familia, soy un hombre pleno, dueño de mí mismo.
La apoteosis que experimento dura poco. El tren comienza a disminuir la marcha. Se detiene. Una voz me increpa desde abajo. “Huerco, bájese de ahí”. Uno de los tripulantes del tren me ha descubierto. No muestro resistencia y me apuro a descender, pero los nervios me hacen perder pisada y me precipito al suelo rocoso.
Mis padres me recogen en la Cruz Verde. El regaño duele más que la pierna rota. El recuerdo de aquella aventura permanece nítido en mi memoria… y en la cojera que me obliga a usar bastón desde aquel entonces.
Línea de tiempo en proceso…